

TOXINAS MARINAS
Son compuestos químicos producidos por el metabolismo de algunas microalgas, las que pueden unirse a receptores celulares de mamíferos, peces, aves, reptiles y moluscos, causando efectos tóxicos e inclusive la muerte.
Las toxinas marinas son bioacumuladas principalmente por especies marinas filtradoras, causando impactos negativos en la salud humana, en los ecosistemas marinos y en la producción de mariscos.

Son microrganismos unicelulares fotosintéticos que constituyen la base de la cadena alimentaria marina, y por lo tanto, cumplen un rol fundamental para la vida en el mar.
Algunas especies de microalgas, bajo ciertas condiciones ambientales (temperatura del mar, salinidad, luminosidad y disponobilidad de nutrientes), pueden proliferar en un fenómeno natural denominado “Floración Algal”.
Existen ciertos tipos de microalgas que al proliferar, generan diversos efectos que son considerados nocivos, tanto para los ecosistemas marinos como para la salud pública, estos fenómenos naturales son denominados “Floraciones Algales Nocivas (FAN)” o “Mareas Rojas”
¿Que son las microalgas?

Floraciones Algales
Son fenómenos naturales producidos por el incremento numérico de alguna microalga y que se puede detectar, en algunos casos, por un cambio notable en la coloración del agua.
En general, las Floraciones Algales pueden ser causadas por microorganismos inocuos, siendo fenómenos beneficiosos, pues las microalgas son el alimento natural de muchos organismos marinos.
Solo algunas de estas floraciones son nocivas para la salud humana y/o el medio ambiente marino-costero.

Las FAN son fenómenos naturales de crecimiento rápido y transitorios de microalgas que pueden afectar tanto la salud humana, como a especies del entorno marino-costero.
Las FAN pueden generar diversos impactos:
- Impactos en los ecosistemas marinos-costeros.
- Impactos sanitarios.
- Impactos económicos.
- Impactos sociales.
Floraciones Algales Nocivas (FAN)
Floraciones Algales Nocivas Ictiotóxicas
Son aquellas FAN producidas por microalgas que generan efectos nocivos en la salud de los peces (efectos ictiotóxicos).
Afectan la disponibilidad y/o captación de oxígeno en peces, provocando eventos de mortalidades masivas.
También causan daño en las branquias de los peces, por efecto mecánico o mediante la producción de compuestos irritantes.

Son floraciones de microalgas con la capacidad de producir toxinas marinas. Moluscos filtradores como choritos y almejas, se alimentan de estas microalgas tóxicas, bioacumulando sus toxinas en su carne. De esta forma, las toxinas marinas son transferidas a través de los diferentes niveles de la cadena alimentaria marina.
Los mariscos contaminados por toxinas marinas pueden provocar severas intoxicaciones alimentarias en sus consumidores, generando impactos en el medio ambiente marino-costero y en la salud pública.
Las toxinas marinas son compuestos químicos que pueden interferir procesos fisiológicos como la conducción de los impulsos nerviosos, la absorción de agua y de alimentos en el intestino o el procesamiento de la memoria.
La cocción no elimina la presencia de las toxinas marinas en la carne de los mariscos contaminados, debido a que estas son moléculas termoestables. Por tal razón, los mariscos contaminados con Toxinas Marinas no deben ser consumidos ni comercializados.
Floraciones Algales Nocivas Tóxicas
Toxinas Marinas reguladas en Chile
Veneno Paralizante de los Mariscos (VPM)
En Chile es producido por el dioflagelado tóxico Alexandrium catenella, microalga que produce varias toxinas pertenecientes al grupo de las saxitoxinas.
Estas toxinas provocan el bloqueo de los canales de sodio a nivel celular, lo que se traduce en una parálisis muscular y respiratoria.
En casos severos de intoxicación alimentaria, el VPM puede producir rápidamente la muerte por parálisis respiratoria, compromiso cardíaco y del sistema nervioso central.
La regulación internacional indica que no deben ser consumidos mariscos que contengan concentraciones de VPM iguales o superiores a los 80 µg Eq STX /100 g de carne de mariscos.
En Chile se han registrado floraciones de A. catenella principalmente en la zona austral, desde la Región de Los Ríos al sur, registrándose intoxicaciones alimentarias y muertes de personas.
Veneno Amnésico de los Mariscos
(VAM)
En Chile es producido por diatomeas del género Pseudonitzschia, microalga responsable de producir una toxina denominada Ácido Domoico.
Esta toxina actúa a nivel del Sistema Nervioso Central y puede causar la pérdida temporal o permanente de la memoria (amnesia).
La regulación internacional indica que no deben ser consumidos mariscos que contengan concentarciones de VAM iguales o superiores a los 20 mg/kg de carne de mariscos.
En Chile, se ha detectado la presencia de estas toxinas tanto en la zona norte como en la zona sur. Sin embargo, a la fecha no se registran casos de intoxicaciones alimentarias en el país.
Biotoxinas Marinas Lipofílicas
(BML)
Productos naturales de origen microalgal que actúan como metabolitos tóxicos con efectos diversos, incluyendo cuadros gastrointestinales y síntomas neurológicos. Comprenden distintos grupos de compuestos orgánicos complejos de carácter lipofílico. Se clasifican en los siguientes grupos:
Grupo Ácido Okadaico (AO).
Grupo Azaspirácidos (AZAs).
Grupo Pectenotoxinas (PTXs).
Grupo Yesotoxinas (YTXs).
La regulación internacional indica que no deben ser consumidos mariscos que contengan concentraciones iguales o superiores a:
Grupo AO + PTXs: 160 µg Eq AO /kg de carne de mariscos.
Grupo AZA: 160 µg Eq AZA/kg de carne de mariscos.
Grupo YTX: 3,75 mg Eq YTX/kg de carne de mariscos.
En Chile, se ha detectado la presencia de estas toxinas tanto en la zona norte como en la zona sur, registrándose un centenar de casos de intoxicaciones alimentarias con cuadros gastrointestinales agudos.
Toxinas Marinas Emergentes
Son toxinas marinas que no están presentes o no son cosideradas dentro de las regulaciones sanitarias, sin embargo, constituyen un riesgo a la inocuidad alimentaria debido a que tanto las especies de microalgas que las producen como los tipos de toxinas, han sido detectectadas de manera cada vez más frecuente y en lugares donde antes nos existían registros.
Debido al cambio climático, se prevé que la frecuencia y los impactos de las FAN aumenten lo que provocará la propagación de nuevas especies tóxicas emergentes que aún no están reguladas. Su modo de acción implica un claro riesgo para la salud humana.

